Hablemos (más) de suicidio

Estos días asisto como oyente a la asignatura de psiquiatría, en el grado de Medicina de la Universidad de Barcelona. El precioso edificio de la facultad, ubicado entre las paredes del Hospital Clínic, me hace sentir de nuevo como un estudiante, con la mochila a la espalda. 

A la vez, me empuja a tomar cartas en un asunto que desde hace 20 años me da vueltas en la cabeza, tras la muerte de un querido amigo. En la primera clase, me sorprendió la idea principal que recalcó la Dra. Íria Grande. 



El suicidio: una verdadera pandemia 

La primera causa de muerte en España de los 15 a los 44 años es el suicidio. En una clase posterior, el Dr. Antoni Benavarre, especialista en depresión, comentó que en 2023 murieron más de 4400 personas por suicidio en España. En este año, que acaba de comenzar, la situación parece ser aún más desesperanzadora. Se refirió a que “estamos ante una verdadera pandemia, para la cual no existe vacuna”. Explicó que las personas que tienen ideas de suicidarse sufren un gran dolor emocional.


Existen varios mitos o falsas creencias alrededor de ello. Por ejemplo, que las personas que se suicidan lo hacen porque quieren morir. Esto es falso. En realidad, lo hacen para eliminar su sufrimiento y el de los demás, porque no ven otra salida. Otro mito es que las personas que se quieren suicidar no lo dicen o no dan ninguna señal. En la mayoría de casos, expresan de una manera u otra su intención. Esto es especialmente crítico, porque a través de la expresión verbal o no verbal se puede detectar el riesgo. 


Un caso conocido de suicidio fue el de la escritora inglesa Virginia Woolf. Padecía un trastorno bipolar no tratado, debido a las limitaciones de la época. Woolf escribía sus brillantes novelas en las fases maníacas, mientras que en las fases depresivas era incapaz de hacerlo. En una de estas fases depresivas, la escritora planeó su suicidio. Tal y como muestra la película The hours, lo llevó a cabo, muriendo a la edad de 59 años, en 1941.


Por la evolución de los datos epidemiológicos, la Organización Mundial de la Salud está poniendo énfasis en cómo abordar esta terrible pandemia: cada año se suicidan más de 800.000 personas en el mundo



El factor de riesgo más importante para morir por suicidio es haberlo intentado antes”,  comenta la Dra. Grande.


La concienciación como prevención  

En España existen muchas iniciativas para tratar reducir el impacto de esta pandemia. En mayo de 2022, el Ministerio de Salud presentó la campaña Llama a la vida - 024. Además de la publicación de materiales descargables, se ha activado el número de teléfono 024 como línea de atención a la conducta suicida desde cualquier parte del país. 


En Cataluña, el Departament de Salut ha iniciado desde el pasado mes de septiembre la campaña Trio la vida —escojo la vida—, que visitará a lo largo de 2024 las universidades públicas catalanas. Esta campaña parte de la Universitat Autònoma de Barcelona, con el objetivo de informar al público más joven. Aquí también se puede llamar al 061.


En Aragón, la Universidad de Zaragoza lidera la campaña MovEnRed para recaudar fondos destinados a acciones preventivas. El gobierno de Castilla y León ha puesto en marcha la campaña Elige Vida, distribuyendo carteles en centros educativos y culturales con el 024. Como estas, se están llevando a cabo múltiples campañas a nivel nacional y autonómico.


Entidades y medios de comunicación se han sumado para aumentar la concienciación social, además de personalidades como la alpinista Edurne Pasaban, la ex deportista Blanca Fernández Ochoa y el actor Javi Martín. Las campañas toman como referencia el mes de septiembre —Septiembre Amarillo, designado por la OMS—, el Día Mundial de la Prevención del Suicidio (10 de septiembre) y el Día Mundial de la Salud Mental (10 de octubre).



¿Qué pueden hacer los adolescentes?

Tal vez sea también interesante llegar al alumnado en institutos y centros de formación profesional. O, más bien, que el propio alumnado se implique en la creación de campañas. Esto podría llevarse a cabo en el marco del aprendizaje basado en proyectos o en acciones tutoriales. Aquí, el alumnado puede desarrollar experiencias educativas con el objetivo de eliminar estigmas, falsas creencias y, sobre todo, tejer una red de apoyo para las personas en riesgo. 


En la página web de la Generalitat de Catalunya hay recursos que pueden ser útiles para trabajar en el aula. Por ejemplo, me parece de especial interés la lista de 9 mitos sobre el suicidio, que pueden usarse como punto de partida, tanto en educación secundaria como en etapas posteriores.


Si en este momento existen proyectos de este tipo en los centros educativos, será interesante conocerlos y compartirlos. La construcción de redes de apoyo es crítica, si queremos convertirnos en una sociedad basada en los cuidados. No hay otra posibilidad que la de hacer frente a esta pandemia, y reducir estas muertes lo máximo posible.

Anterior
Anterior

Spaces for brain restoration: reserve and resilience

Siguiente
Siguiente

On brain balance, overthinking, attention, and a basin