Reflejarse en los demás: una pincelada sobre neuronas y sistema espejo
Cuando vemos en los demás una expresión en el cuerpo, ya sea un movimiento o la expresión de una emoción, nuestro cerebro está preparado para entenderla, aprender de ella y repetirla. Y es muy probable que el aparataje cerebral que se encarga de esto sea el sistema espejo. Hace más de 30 años, Giacomo Rizzolatti descubrió junto a sus colegas en Parma un tipo de neuronas que nunca se había observado antes: cuando estudiaban la actividad de las neuronas en monos, dieron con unas que se activaban cuando el investigador que hacía el experimento tomaba un bocado de comida, pero también cuando el propio animal lo hacía, o cuando veía a otro animal hacerlo.
El descubrimiento de las neuronas espejo en varias especies animales demostró que la información sobre las acciones, emociones, sensaciones y mensajes comunicativos de los demás queda grabado en el cerebro del observador, y dedicada a esos procesos en la persona. El llamado mecanismo de espejo que forman estas neuronas permite al cerebro almacenar y reordenar la información relacionada con los demás, desempeñando un papel importante en la cognición social y en la guía de las interacciones sociales.
Activando conocimiento previo
Explicar esto en un artículo de 1000 palabras es un reto francamente complejo que le agradezco a mi querido amigo Raúl Salguero. De todas maneras, intentaré indicar aquí algunas ideas que me ha parecido interesante compartir, y que creo que serán útiles para comprender lo que viene más abajo.
En experimentos de neurofisiología habitualmente se usan animales. La actividad eléctrica de una de sus neuronas puede ser registrada mediante electrodos.
A menudo, a los animales - en este caso monos - se les presenta un estímulo - por ejemplo un sonido o un objeto - para saber si la neurona responde a alguna de sus características, como el tono o la dirección de movimiento.
Con esto y algunas otras técnicas anatómicas para saber su forma se caracteriza la neurona, y a veces se descubre alguna que presenta unas características distintas de lo observado hasta el momento.
¿Qué es una neurona espejo?
Según los artículos originales, para poder catalogar una neurona como espejo debe cumplir tres criterios:
(i). responder selectivamente a las acciones de otros y no a objetos presentados visualmente, acciones de herramientas o movimientos no biológicos, independientemente de la distancia de la acción observada respecto al observador o de su valor subjetivo
(ii). activarse durante la ejecución de la acción en la oscuridad
(iii). mostrar una clara relación entre sus respuestas visuales y motoras
Como eran criterios bastante restrictivos, algún tiempo más tarde se abrieron un poco, aceptando también aquellas que se activaban tanto por acciones y objetos, por el uso de una herramienta y por movimientos que no provienen de un ser vivo. También se incluyeron tipos de neuronas inicialmente descartadas por no activarse en la oscuridad, porque mostraban características que podían sugerir un sistema de monitorización del propio movimiento.
Además, los científicos han visto que las neuronas espejo actúan formando grupos conectados en redes. Todo esto llevó a pensar en la existencia de un sistema biológico nunca visto antes que se encontraba en la base del funcionamiento del cerebro, con grandes implicaciones en multitud de aspectos de nuestro comportamiento.
¿Qué implicaciones tiene el sistema espejo?
Tal vez todo esto pueda sonar un poco extraño. A mí desde luego me lo parece. Pero tratemos ahora de aterrizarlo a cosas más cercanas.
El sistema espejo se encarga de entender y aprender el funcionamiento de las relaciones con los demás, pero además existe una multitud de procesos cerebrales y temas emergentes que se han relacionado con la investigación inicial sobre estas neuronas. Algunos ejemplos son la cognición - la definición de cognición que más me ha gustado es la de la RAE por sencilla: acción de conocer - el lenguaje, las acciones motoras, la percepción y las emociones.
Los temas derivados del descubrimiento de las neuronas espejo. De Bonini et al. 2022. Creative Commons Attribution (CC BY 4.0).
Quizá este último tema es interesante dado el vídeo que les muestro arriba. Se cree que el sistema espejo se encarga de entender, procesar, aprender e imitar emociones. Sorprendentemente, solo existe un estudio donde se hayan observado neuronas espejo en humanos, y ninguno, ni en humanos ni en ninguna otra especie, que las relacione con las emociones. Esto es por dos motivos:
no es tan fácil reproducir en condiciones de laboratorio un experimento que involucre emociones. Esto es por su propia naturaleza, muy distinta a un cuadrado blanco o a una persona agarrando un bocadillo.
hacer experimentos en humanos solo para registrar sus neuronas de manera invasiva, es decir, realizando una cirugía en la cabeza, está prohibido por los comités éticos en todo el mundo. Excepcionalmente, se puede medir su actividad mientras se lleva a cabo una cirugía como procedimiento para el tratamiento de una enfermedad, con consentimiento previo del paciente.
Pero los científicos sí que han medido la actividad de áreas y redes del cerebro que responden a este sistema e implicadas en emociones como la amígdala, la ínsula o la corteza cingulada, aunque se desconoce la existencia de grupos de neuronas que respondan de manera específica a las emociones.
¿Y ahora qué?
Con el bajón, después de saber que se tiene poca evidencia de neuronas espejo que se relacionen específicamente a las emociones en humanos, es conveniente recordar que sí que se han registrado redes cerebrales implicadas en las emociones que responden a los criterios del sistema espejo.
Pero algunas de las preguntas que me surgen están relacionadas más bien con la expresión corpórea de las emociones, no solo ligadas al cerebro, como describían algunos filósofos griegos. ¿Hay lugar para el corazón y para el estómago o los intestinos en la percepción, comprensión y aprendizaje de las emociones de los demás? Es decir, ¿el sistema espejo es cerebral o podría ser corporal?
A pesar de todo lo comentado, esto me hace reflexionar profundamente sobre el hecho de que, quizá, a través del estudio científico de las emociones en el cerebro, nos dejamos justamente las emociones por el medio, por un exceso de racionalidad. Mirarse en el espejo de los demás quizá sea una buena manera también de conocerse a uno mismo y aprender a entenderlas.
O tal vez la única.
Para saber más
Bonini, L., Rotunno, C., Arcuri, E., & Gallese, V. (2022). Mirror neurons 30 years later: implications and applications. Trends in cognitive sciences, 26(9), 767-781.
Di Pellegrino, G., Fadiga, L., Fogassi, L., Gallese, V., & Rizzolatti, G. (1992). Understanding motor events: a neurophysiological study. Experimental brain research, 91, 176-180.